Menesiano, cuando fuimos campeones

El Menesiano es un ejemplo de club colegial. El deporte funciona como complemento a la educación, y el principal es el baloncesto, por delante del balonmano y el atletismo. No hay fútbol ni fútbol sala. En sus inicios, vivió épocas gloriosas, que culminaron en la temporada 1973-74 con un Campeonato de España escolar en categoría cadete. Después el colegio tuvo que centrarse en metas menos ambiciosas, como colarse en algún playoff o llegar hasta el Día del Mini.

El colegio Menesiano se instaló en 1967 en el Parque de las Avenidas (entonces un barrio a medio construir) procedente de Cuatro Caminos, y ya desde el principio la oferta deportiva se centró en tres especialidades: baloncesto, balonmano y atletismo. ¿Cuestión de espacio o de filosofía? Óscar López Peris, coordinador de la sección de básquet desde 2006 y antes entrenador y alumno, explica que “siempre nos hemos centrado en esos tres deportes. La tradición es esa y se ha mantenido. El fútbol, por ejemplo, no se ha ofertado nunca”.

Un tiempo muerto en la final del
Campeonato de España escolar de la temporada 73-74.

Durante los primeros años, el baloncesto y el atletismo se destacaron como las dos disciplinas más importantes. “En los setenta, el atletismo tuvo unos años muy buenos. Se lograron hasta tres Campeonatos de España, pero la persona que lo llevaba lo dejó, se fue diluyendo e incluso llegó a desaparecer”. También la década de los setenta fue la mejor para el baloncesto. En la temporada 1973-74 llegó el mayor éxito, un Campeonato de España escolar en categoría cadete. Fue en el ya demolido pabellón del estadio Vallehermoso ante La Inmaculada de Barcelona por 76-68. Esa generación alcanzó al año siguiente el subcampeonato de España junior. “Igual que el baloncesto español tuvo una famosa quinta del 59 [Epi, Fernando Romay, José Luis Llorente…], esa fue la quinta del 59 del colegio, la primera que consiguió un campeonato importante”, comenta Óscar. Entre aquellos jugadores destacaba Jorge Roig, que ya había formado parte de la selección española de minibasket.

A principios de los ochenta, el colegio se abre al alumnado femenino y comienza un cambio de ciclo. De pocos equipos, y seleccionados, se pasa a un baloncesto mucho más popular y extendido. También se abandonan las competiciones escolares en beneficio de las federadas. “Los primeros tiempos nos podíamos mover en torno a cinco o seis equipos, uno o, como mucho dos, por categoría. A partir de los ochenta, el deporte empieza a tener más auge y, ya con masculino y femenino, enseguida nos pusimos en doce o catorce”. Los títulos nacionales quedaron atrás, pero llegaron más logros: “En los años ochenta se jugaron fases finales de Madrid junior;  en los noventa, con la generación del 87, en la que estaba Alberto Aspe y Miki Pérez-Urruti, ganamos tres de los cuatro títulos de minibasket, y en 2002 jugamos con doce chavales del colegio una Final Four cadete de Madrid contra el Real Madrid, el Estudiantes y el Casvi”.Soy un bloque de texto. Haz clic en el botón Editar para cambiar este texto. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

Los campeones de 1974 lograron el subcampeonato de España junior un año después.

En la nómina de antiguos jugadores, además de los ya citados Roig, Aspe y Pérez-Urruti, figuran Alberto Chino Sanz, el primero en llegar hasta ACB, y Alberto Herreros, que militó en el Menesiano durante su segundo año de cadete antes de marcharse al junior del Real Canoe

En el colegio son conscientes de que el camino hacia arriba cada vez es más complicado. El auge de los clubs aumentó la competencia y los retos actuales del Menesiano se centran en clasificarse para el Día del Mini (en 2012 lo consiguió un equipo benjamín) o disputar playoff. “Por encima de la competición están los valores del trabajo en equipo” “Alguno de los que fueron campeones de España todavía viene por aquí y me cuentan que la época era diferente. Ellos tuvieron la suerte de poder llegar hasta ahí”. Menos títulos pero, a cambio, más equipos. El baloncesto del Menesiano no ha parado de crecer y, en la temporada 2011/12, ha contado con 24 equipos (el número más alto en la historia), 21 de ellos federados.

Los tiempos cambian, pero los objetivos del Menesiano se mantienen igual que hace cuarenta años: “Básicamente, se trata de ofrecer una actividad extraescolar de calidad. Eso implica formar técnica y tácticamente al jugador, tanto individual como colectivamente, pero la competición no es el primer objetivo. Por encima están las virtudes del trabajo en equipo: compromiso, compañerismo, respeto al contrario, a los compañeros, al árbitro, la cultura del esfuerzo, trabajo etc… Una educación en valores, que sirva de complemento a la formación de los alumnos. No se trata solo de llegar aquí y ponerse a jugar”.

Este equipo junior fue séptimo de Madrid en la temporada 95-96.

La vocación pedagógica también se refleja en la labor del cuerpo técnico: “Tenemos unos objetivos marcados para cada categoría, unos mínimos que queremos que los niños manejen al final de la temporada. Buscamos el trabajo más riguroso y serio posible, pero sin competir a cualquier precio. Si se gana, bien. Si no se gana, no pasa nada, siempre y cuando esos objetivos estén cubiertos”, explica Óscar. Quizá gracias a esta filosofía, el baloncesto domina en el colegio, con más de 300 jugadores, muy por encima de los 55 del balonmano y los 20 del recién renacido atletismo. Otra de las señas de identidad es la importancia del básquet femenino. De los 300, alrededor de 180 son chicas.

El segundo cambio de ciclo en la historia de Menesiano llegó en la temporada 2002-03. Desde el principio, la gestión del deporte estaba encomendada a religiosos. “Cuatro personas, el hermano Montero, el hermano José Ángel, Luis de Julián y Escribano, estuvieron al mando del deporte en sucesivas etapas, pero en 2002 la congregación nos planteó que desaparecía esa figura. Entonces un grupo de padres montó una nueva estructura y ahí entramos nosotros”. Fernando Arcos, entonces el entrenador más veterano, fue el primer coordinador de la nueva etapa, relevado por Óscar López Peris cuatro años después.

Cuartos de Madrid en cadete en la temporada 2001-02.

El trabajo del cuerpo técnico apunta directamente a la base. El objetivo es que el mayor número posible de alumnos llegue al baloncesto desde Educación Infantil para evitar la competencia de otros deportes (justo enfrente del colegio está una de las escuelas de fútbol del CD Palestra) o incluso la habitual ‘fuga’ en cadete y junior:“Los buenos cada vez se van antes. No sé qué va a pasar con los colegios como cantera” “Son edades muy complicadas. Hasta infantil todo el mundo lo tiene muy claro. A los chavales les gusta jugar y a los padres que jueguen, pero cuando dan el salto a cadete tienen otras inquietudes, los padres ya no aprietan, les cuesta mantener el sacrificio que supone la actividad deportiva y, muchas veces, los mejores se van a otros clubs. Por eso intentamos transmitir un trabajo de calidad y que los grupos de pequeños tengan muchos jugadores”, explica Óscar. La estrategia es trabajar con los niños desde 3º de Infantil. Tres años de Predeporte antes de afrontar el salto a la competición. Ignacio de Miguel, ayudante de Óscar, explica que “durante los dos primeros años practican los dos deportes, baloncesto y balonmano, y al tercero deciden, pero siempre con flexibilidad, como un trabajo de iniciación muy lúdico”. El coordinador apunta que “esa es la manera de llegar a 3º de Primaria con dos equipos de benjamín con un número suficiente de niños ya algo iniciados”.

Igual que la gran mayoría de los jugadores son alumnos del cole, el cuerpo técnico está formado en su mayor parte por antiguos alumnos. Apenas un 10 por ciento de los 33 entrenadores no han pasado por las aulas del Menesiano. Óscar e Ignacio siguieron el mismo proceso: alumnos-jugadores-entrenadores. “También intentamos hacer nuestra cantera de entrenadores. Ahora tenemos una base de técnicos muy comprometida, pero están acabando la carrera y cuando salgan al mercado laboral tendrán más difícil seguir entrenando. Por eso los chicos de infantil o cadete empiezan a echarnos una mano con los niños de la escuela”, comenta Óscar. Ignacio recuerda a técnicos que salieron del colegio, como Miguel Ángel López Fofi (en la actualidad, responsable del club deportivo del colegio Brains), Juan Díniz (Real Canoe), Juan Luis Domínguez Domi, José Ortiz o Mateo Quirós.

El equipo senior masculino milita en Primera Autonómica Serie B.
En el centro, Óscar López Peris e Ignacio de Miguel.

Consciente de su lugar actual en el baloncesto madrileño, el Menesiano vive el día a día sin demasiadas inquietudes. No hay escasez de jugadores, ni de técnicos, ni tampoco de instalaciones (un pabellón, tres canchas exteriores y un gimnasio con canastas móviles para entrenar son suficientes). Los problemas son otros. Más domésticos. Por ejemplo, “con 300 niños jugando al baloncesto las expectativas de los padres son muy diferentes. Desde el que busca una exigencia máxima al que le vale con que el chico esté aquí un par de horas”. ¿La solución? “Intentamos dar a la actividad un aire de seriedad y que los padres lo perciban”.

Ese trabajo se refleja en varias actividades, como el Torneo de Primavera, que ya avanza por la XXVI edición cada vez con más alicientes (barbacoas, tienda, rifas…), o el Campus, que no ha parado de crecer desde su nacimiento: 54 niños en 2010, 70 en 2011 y 92 en 2012.

Las chicas de benjamín lucharon por el tercer puesto en el Día del Mini en 2012.

Aunque el objetivo principal es el mismo que hace cuarenta años (fomentar los valores propios del deporte), el Menesiano no renuncia a volver a la élite del baloncesto madrileño: “¿Qué nos gustaría? Dar un paso al frente, que las distintas generaciones tengan un nivel baloncestístico algo mejor. Nuestro próximo reto es que el senior llegue a Primera Autonómica A, los junior y cadete a Preferente, y, de vez en cuando, participar en el Día del Mini. Este año hemos llevado un equipo, a ver si el que viene podemos meter dos….”. Y puestos a soñar, “ojalá algún día pudiéramos hacer como el Brains y plantarnos en ocho finales”.

En el Menesiano se mantienen fieles a su espíritu de club colegial. “Los chicos que destacan cada vez se marchan antes. No sé qué va a pasar con los colegios como cantera”, reflexiona Óscar. Y de vez en cuando echan la vista atrás: “Cuando yo jugaba, en 1997, quedamos séptimos de Madrid en junior compitiendo con el Real Madrid, el Estudiantes, el Casvi y el San Fernando… Siempre estábamos arriba, pero las cosas han cambiado y ahora eso es impensable”, comenta Ignacio.

La foto de familia del Menesiano correspondiente a la temporada 2011-12.